lun 30a. Ordinario año Par (Id=712)

Primera Lectura

Vivan amando como Cristo

Lectura de la carta del apóstol según Pablo a los Efesios
4, 32; 5, 1-8

Hermanos: Sean buenos y comprensivos y perdónense unos a otros, como Dios los perdonó por medio de Cristo. Sean imitadores de Dios como hijos queridos; vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.
Que entre ustedes, como conviene a verdaderos cristianos, no se hable de fornicación,
inmoralidad o codicia; ni siquiera de indecencias, ni de conversaciones tontas o chistes groseros que no están bien. En lugar de eso den gracias a Dios. Tengan bien entendido que ningún lujurioso, inmoral o codicioso, que es lo mismo que decir idólatra, participará en el Reino de Cristo y de Dios.
Que nadie los engañe con vanas razones, pues todas estas cosas encienden la ira de Dios contra los rebeldes. Así pues, no se hagan cómplices de ellos; porque en otro tiempo eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Compórtense como hijos de la luz.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 1, 1-2.3.4 y 6

Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Simus imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi

Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se entretiene en el camino de los pecadores, ni se sienta con los arrogantes, sino que pone su alegría en la ley del Señor, meditándola día y noche.
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Simus imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi


Es como un árbol plantado junto al río: da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace le sale bien.
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Simus imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi


No sucede los mismo con los malvados, pues son como paja que se lleva el viento; porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los malvados lleva a la perdición.
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Simus imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu Palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica nos in veritáte.
Aleluya.

Evangelio

¿No era bueno desatar a esta hija de Abrahán de esa atadura, aún en día de sábado?

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
13, 10-17

Gloria a ti, Señor.

Un sábado estaba Jesús enseñando en una sinagoga, y había allí una mujer, que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo; estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
"Mujer, quedas libre de tu enfermedad".
Le impuso las manos y, al instante, se enderezó y se puso a alabar a Dios. El jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús sanaba en sábado, dijo a la gente:
"Hay seis días en que se puede trabajar; vengan esos días a que los curen, y no los sábados".
Entonces el Señor dijo:
"¡Hipócritas!: ¿No desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre en sábado para llevarlo a beber? Y a esta hija de Abrahán, a la que Satanás tuvo atada dieciocho años, ¿no convenía soltarla de su atadura en sábado?"
A estas palabras, sus enemigos quedaron avergonzados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]